
Jonia es una tierra de una belleza inmaculada y una magia natural. Las personas que la habitan, en asentamientos dispersos por esta enorme isla continente, son muy espirituales y buscan vivir en armonía y equilibrio con el mundo. Hay muchas órdenes y sectas en toda Jonia, cada una con sus propios (a veces conflictivos) principios e ideales. Auto-suficiente y aislacionista, Jonia se mantuvo siempre neutral en las guerras que han arrasado Valoran durante siglos… hasta que fue invadida por Noxus. Este brutal conflicto y posterior ocupación obligó a Jonia a replantearse su lugar en el mundo. Aún no se determina cómo reaccionará y el camino que Jonia seguirá en el futuro, pero será de suma importancia para Runaterra.

Noxus es un poderoso imperio con una temible reptutación. Para los que se encuentran fuera de sus límites, Noxus es brutal, expansionista e intimidante, pero aquellos que se atreven a mirar más allá de su exterior belicoso pueden ver una sociedad inclusiva, donde se respetan y cultivan las fortalezas y los talentos de sus habitantes. En el pasado, su gente tenía una agresiva cultura de saqueo, pero todo cambió cuando irrumpieron en la ciudad antigua que ahora yace en el corazón del imperio. Amenazados por todos lados, lucharon agresivamente contra sus enemigos expandiendo sus fronteras con el paso de los años. Esta lucha por sobrevivir convirtió a los noxianos en personas orgullosas de sí mismas que valoran la fortaleza por sobre todas las cosas, aunque dicha fortaleza pueda manifestarse de muchas formas diferentes. Todos pueden ascender a una posición de poder y respeto en Noxus si demuestran aptitud, independientemente del estatus social, los antecedentes, el país natal o la riqueza.

El Monte Targón es la cima más poderosa de Runaterra, una montaña imponente de roca calcinada por el sol en medio de una cordillera de cumbres de escala incomparable en el mundo. El Monte Targón, ubicado lejos de la civilización, es totalmente remoto y su cúspide casi imposible, excepto para el explorador más resuelto. Como todo lugar mitológico, el Monte Targón es faro de soñadores, locos y aventureros. Algunos de estos valientes intentan escalar la montaña inalcanzable, tal vez en busca de sabiduría o iluminación, o por perseguir la gloria o quizá motivados por un anhelo profundo de pisar su cumbre. El ascenso es prácticamente irrealizable, y aquellos pocos que de alguna manera logran sobrevivir para llegar a su cima, casi nunca hablan de lo que vieron. Algunos vuelven con una mirada poseída y vacía, otros cambiados al punto de ser irreconocibles, imbuidos por un Aspecto de poder inhumano y sobrenatural, con un destino que pocos mortales comprenderían.